UN ICONO ESTADOUNIDENSE O DE VENEZOLANIDAD

 LA HISTORIA DE ROSI LA AREPERA & ROSIE LA REMACHADORA

Debo reconocer que es tanto el asombro y la decepción de mi veinteañera hija mayor, como los míos, al percatarnos hoy por intermedio de un documental acerca de la segunda guerra mundial, de la existencia de un personaje llamado Rosie The Riveter, y que se nos hizo muy familiar.  Gracias a la menguada conectividad del internet pudimos acceder a una rápida pero proporcionalmente inversa investigación; Rosie The Riverter tiene una prima lejana en Venezuela. Espero que se animen a investigar y revisar los links que dejo para ustedes, ya que no solo son testimonios de la farsa que representan a veces las marcas y las corporaciones, quienes dejan al descubierto las intrigantes historias que entre sus entretelones existieron y existen para consolidar su posición en el mundo de las ventas masivas.  Desde el fraude por la adopción de un símbolo norteamericano como imagen de su producto nombrado como termómetro de venezolanidad; Hasta la dudosa adquisición de la patente que les permitiría comercializar su producto con una inventada originalidad, pasando incluso por la negación de capitales estadounidenses en sus fructíferos negocios y “franquicias” o empresas “Inc”.  Lean un poco, e investiguen otro tanto, a ver como les parece el vínculo que hay entre estas dos idénticas y hermosas mujeres con nombres, entornos y diseños increíblemente parecidos.

Rosie, La Remachadora (Rosie The Riveter) estaba asociada también a una mujer real, Rose Will Monroe, quien nació en 1920 en Pulaski County, Kentucky, para luego mudarse a Michigan durante la Segunda Guerra Mundial. Trabajó como remachadora construyendo bombarderos B-29 y B-24 para las fuerzas aéreas de los Estados Unidos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Rosie_the_Riveter#:~:text=Rosie%2C%20la%20remachadora%20estaba%20asociada,a%C3%A9reas%20de%20los%20Estados%20Unidos.

Quien podría imaginarse que “Rosi La Arepera” es su prima venezolana, una prima nada original.

Desde los años 60, vemos a la Negrita como un símbolo relacionado con el desayuno y en general con la cocina Venezolana, asociado por supuesto a ALIMENTOS POLAR y su Harina PAN.  Esta Negrita es conocida como Rosi La Arepera, o Rosi, o Rosita, o La Negrita. Es ella una parte esencial del diseño, del empaque de este producto que se jacta de ser icono de venezolanidad, pero lo cierto es que podría no ser así, y de hecho, al menos en su estrategia y elementos de mercadeo, no lo es.  En lo particular, realmente no creo que sea propio y correcto decir: “Mas venezolano que la harina pan”, ya que después de revisar este material, cualquiera se dará cuenta de que todo nacido en Venezuela es más venezolano que la harina de la chica de nombre Rosie que dice “Podemos hacerlo”.

“We can do it”

Mentiras y Falsos Estudiosos.

Algunas publicaciones en la web aseguran su originalidad a artistas foráneos y la validan incluso como parte esencial de libros y escritores renombrados, pero lo cierto es que en esta sociedad globalizada de hoy es poco lo que se puede ocultar; Así vemos como, El Estimulo.com se refiere a al tema en un articulo poco estudiado (2019) al citar: “…Se trata del búlgaro Marko Markoff, quien le aseguró a Molina que se inspiró en la actriz luso-brasileña Carmen Miranda para crear “la negrita”, que es como le dicen en Polar al personaje ilustrado de P.A.N.”

De manera que, según este testimonio del artista Markoff, nuestra poco original Negrita, tiene nombre y apellido (TAMBIÉN); Carmen Miranda se merece el titulo de “Rosi, La Arepera”. Lo cual nos deja también con el elemento poco autóctono de reconocer entonces que su origen LUSO-BRASILERO (el de Carmen Miranda) no es de lo mas venezolano que podamos encontrar. Claro siempre nos queda aquello de que Venezuela es un país de mixturas.

https://elestimulo.com/harina-p-a-n-una-marca-alimenticia-como-simbolo-de-venezolanidad/

Esto no es mas que una muestra de que hemos vivido en medio de una farsa en la que nos miente todo el que aparece en el estrado de la opinión publica sea de la política o de cualquier otro ámbito, donde con ideas poco originales, robadas, falseadas, hechas a la fuerza, pretenden hacerse del apoyo y agrado de la opinión del venezolano sin importar el mañana, con la seguridad de que a punta de dinero podrán cambiar la realidad, haciendo honor a lo que Rosie The Riveter dice a los estadounidenses y al mundo: We can do it.


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