La verdad en un supuesto: Quedate en casa y la curva.

Llevo días pensando en la posibilidad de que todo vuelva a la normalidad, pensando en el momento en que anuncien la cadena de TV en la que se levantan las restricciones y la vida vuelve a ser como era para los venezolanos antes del 16 de marzo de 2020; Todo ha cambiado tanto, es como una negación de  la humanidad misma, el ser humano que es un ser social y un ser que vive de la interacción, del contacto físico, afectivo, emotivo, social, personal; ahora resulta que se dictan normas de supervivencia vital que obligan al distanciamiento social “voluntario”.

Cuando volvamos a la calle, será el día en que haya una vacuna o un medicamento parecido disponible. Si sales a la calle hoy porque piensas que ya no hay casos de portadores a tu alrededor o alguien te lo ha asegurado mediante rumor o mediante un anuncio oficial, debes entender también que el virus saltó del animal al ser humano y ya, está aquí y no lo puedes eliminar, NO va a desaparecer (de hecho ni siquiera con una vacuna desaparecerá, lo que sucede en esos casos es que ya el Sistema Humano está preparado inmunológicamente para sus efectos patológicos), y esto no es lógico, solo debes pensar, qué es lo que te va a proteger mientras no haya una cura mediante una vacuna..?

Acaso el HN1, la influenza, la viruelas, el sarampión, la tuberculosis, etc., etc., etc., desaparecieron de la atmosfera del planeta azul? NO, esos agentes patógenos, esos elementos virales, están aún aquí, siguen merodeando en búsqueda de un elemento que les permita mutar para dar un salto más alto, más largo, para continuar con su ciclo destructivo de control demográfico. Lo cierto es que el hombre no los eliminó, lo que sucedió es que nuestros cuerpos fueron inmunizados por distintas vías para minimizar sus efectos en el ser humano.  Incluso, en el caso de la aplicación de una vacuna, el virus no desaparece, de hecho la vacuna es una infección forzosa en la que el cuerpo genera de manera sintética los anticuerpos que minimizan sus efectos para reducirlos a su menor expresión. 

Entendamos, no hay normalidad sin Vacuna.  La asintomatología, la reincidencia, la reactivación de los síntomas en los pacientes hacen imposible una apertura a las actividades normales de la sociedad.  La posición más responsable que debemos tener ante quienes nos escuchan y siguen nuestros consejos es recalcar el hecho de que debemos mantener y extremar las condiciones de prevención, desinfección y cuarentena (distanciamiento) social hasta tanto exista al alcance de todos una vacuna certificada por la OMS.

Reflexionemos, preguntémonos por qué en Estados Unidos de Norteamerica y en Europa se hacen en la actualidad tantos esfuerzos por detectar casos en los que el paciente haya generado anticuerpos? Hay estudios insistentes en encontrar y  medir la capacidad de generar anticuerpos efectivos ante el COVID19, qué sentido tendrían tales estudios de haber ya una vacuna definitiva o al menos una prometedora opción?  La respuesta a todas estas interrogantes es sencillamente: NO TENEMOS IDEA DE COMO ENCONTRAR UNA VACUNA PARA ESTE CORONAVIRUS. (Abril, 2020)

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