El triunfo de la conciencia es justo, pero me asusta


Imploramos a los dioses de la sabiduría y la justicia que intercedan ante nuestra realidad, esperanzados, hacemos caso omiso a las ansias mas viscerales e instintivas de generar una respuesta violenta, de revelarnos; Todo por una incomprensible fusión de compromiso con los mas altos valores que nos identifican como Libertadores de extensos territorios en nuestro continente, fundidos con la esperanza de poder gestar cambios y transiciones de manera pacifica.

Pero hace mucho tiempo que imploramos a la divinidad por nuestros deseos de patria y pienso (a veces) que así como no estábamos preparados para asumir la enorme y traumática carga de revolucionar nuestro país y nuestras mentes, así mismo no estamos preparados ahora mismo para soportar un cambio en el seno de la revolución. Incluso promovido por nosotros mismos; No estamos preparados: Quiero decir, cuando lo veamos, no lo vamos a poder creer.

El potencial de gestar una revolución dentro de la revolución, es por ahora imperceptible; y podría estar naciendo involuntariamente, tal y como involuntarios son los dolores en una parturienta por mas que conozca a perfección sus tiempos de gestación.

He asistido, recientemente, a un ejercicio comunal que me ha dejado pensativo y a la vez esperanzado. Podría revelarse una comunidad en pleno ejercicio democrático, con los instrumentos democráticos aportados por la misma revolución, podría revelarse repito, y fundirse en un solo conglomerado popular que no reconozca colores o posiciones partidistas solo con el fin de castigar a quienes representan la antítesis practica de lo que promulgan desde sus posiciones de poder obtenidas con el apoyo de esa misma masa, pregunto. Podría ser que desde los mismos cc se pueda gestar una mínima expresión de lo que puede pasar en el país electoral? Eso es nuestro deseo, pero sin duda asusta, y da escalofríos a muchos de quienes ostentan el poder.

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